"No son los hechos los que estremecen a los hombres, sino las palabras sobre los hechos" (Epicteto)

Buscar en este blog

25 de febrero de 2012

Aliviado estoy


Sí señor, los españoles nos sentimos mucho más aliviados desde que el nuevo Gobierno está tomando medidas sin parar, casi como esas señoras que salen en la tele anunciando una especie de yogurt con bichitos beneficiosos para la flora intestinal.  Lo dice el ministro de Guindos, que a este paso se va a convertir, junto con Montoro, en el ministro más dicharachero del Ejecutivo de Mariano Rajoy.

De Guindos está de gira internacional, como los grandes artistas, para explicar a los "mercados" las aliviadoras medidas del Gobierno contra la crisis. Por cierto, ahora que lo recuerdo, cuando su antecesora en el cargo, Elena Salgado, hizo algo similar, el PP se desternilló.

 Pero a lo que íbamos. De Guindos se ha llegado hasta Washington y allí ha dicho que los españoles se sienten muchos más aliviados desde que su Gobierno está tomando medidas. Tengo que decir que comparto plenamente la percepción del ministro.

Desde que el Gobierno me subió el IRPF doy saltos de alegría y más que daré cuando vea la nómina de febrero; y no digamos nada del alivio experimentado al conocer los detalles de la equilibrada reforma laboral con la que el Gobierno nos ha alegrado definitivamente la vida laboral.


Conocer las reformas que el Gobierno pretende aplicar en asuntos como el aborto, las tasas en la administración de justicia, las bodas y divorcios ante notarios o las becas universitarias me tiene también exultante de alegría; y por supuesto, los recortes educativos y las cargas policiales de hace unos días en Valencia me han producido una dicha inenarrable, sólo similar a las draconianas medidas contra el abuso bancario en las hipotecas, algo que me ha llevado casi al borde de un colapso de satisfacción.

Lo último ha sido lo de este viernes: enterarme de que los pequeños y medianos empresarios y los autónomos que les perdonen deudas a los ayuntamientos cobrarán primero y darme un ataque de alivio del que aún intento recuperarme ha sido todo uno. Tan aliviado me siento que estoy barajando seriamente la idea de constituir el Movimiento Aliviado del 20-N para hacerle frente con argumentos de peso a los perroflautas del 15M.

Y no sigo porque no aguanto más del alivio. Si me lo permiten, me voy un ratito al servicio a poner en práctica la acepción número cinco del término "aliviar" recogida en el Diccionario de la RAE: descargar de superfluidades el cuerpo o sus órganos. Entonces el alivio será completo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario