"No son los hechos los que estremecen a los hombres, sino las palabras sobre los hechos" (Epicteto)

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13 de julio de 2012

Andrea Fabra: la revelación del PP


Se llama Andrea Fabra – de los Fabra de toda la vida, ya saben – y es diputada castellonense del PP, partido en el que milita desde los tiernos 18 años. De raza le debe venir porque su padre es Carlos Fabra, dirigente cuasi vitalicio del PP de Castellón con un gusto sospechoso por las gafas ahumadas propias de los capos mafiosos de serie B. Entre los grandes logros del progenitor figuran la construcción de un aeropuerto para que paseen las personas y sacarse la lotería todos los años.

Que esté imputado por cohecho, tráfico de influencias y fraude fiscal es algo que no le inquieta lo más mínimo. A la sombra de tan augusto personaje, Andrea Fabra pasó por la universidad – las malas lenguas dicen que es dudoso que la universidad pasara por ella, pero eso es irrelevante – y se licenció en Derecho.

A los 25 años ya era asesora parlamentaria de su paisano Juan Costa, entonces secretario de Estado de Hacienda en el Gobierno de Aznar, y, a la sazón, hermano de Ricardo, el gimoteante ex secretario del PP valenciano conocido por un gusto exquisito en la elección de sus trajes. Es un misterio aún sin desvelar qué pudo influir, pero lo cierto es que Andrea dio pronto el salto al sector privado como gerente de Relaciones Internacionales de Telefónica. Claro que eso no le hizo perder el contacto con la política, por la que siente una gran pasión mamada en su familia durante generaciones.

Así que en 2000 accedió a la ejecutiva del PP de Castellón que – miren por dónde – presidía su egregio padre. Y ahí sigue desempeñando la responsabilidad que más se adapta a su perfil de persona comprometida y sensible ante los problemas sociales: secretaria ejecutiva de Acción Social que ha compaginado con el mismo puesto en el PP de la comunidad valenciana.

El salto a la política nacional lo dio de la mano de otra cima del PP valenciano, Francisco Camps, muy conocido y reconocido también por su cuidado atuendo y por el que ha sido interrogado con reiteración hasta por jueces, fiscales y abogados, personajes todos ellos de pésimo gusto en el vestir, como es sabido. Fue él, Camps, quien la designó senadora por la Comunidad Autónoma antes de que en las elecciones de 2008 obtuviera un escaño por Castellón que renovó en 2011.


Claro que la vida de una persona como ella entregada al servicio de los demás no suele ser un camino de rosas: siempre hay envidiosos y calumniadores dispuestos a desacreditar el esfuerzo, la constancia y la honradez. La malvada administración de Hacienda decidió investigarla en 2007 por orden del juez instructor del “caso Fabra” - sí, en efecto, el que no le quita el sueño a su padre porque se siente absuelto por el pueblo, porque Mariano Rajoy recompensó sus servicios públicos llamándole ciudadano ejemplar y Francisco Camps dijo que Castellón tenía mucha suerte de contar con él, aunque tal vez debió decir que Fabra tenía mucha suerte de contar con Castellón.

Pero volviendo a Andreíta, este retoño político llamado a escribir grandes páginas en las historia pública del país, es en la actualidad la portavoz de su partido en la Comisión de Sanidad y Servicios Sociales del Congreso de los Diputados, cargo que le viene como anillo al dedo – por cierto, su marido José Güemes es el ex consejero de Sanidad de Esperanza Aguirre, otro pepero de postín para que todo quede en familia.

Lo que no conocíamos bien hasta ahora era su fina capacidad oratoria y el verdadero ideario político de Andrea Fabra; sin embargo ella ha tenido a bien hacerlo público - y a gritos - en el Congreso de los Diputados, la tribuna ideal para dejar constancia en el Diario de Sesiones de los discursos públicos que deberían estudiar a partir de ahora los escolares en Eduación Cívica y Constitucional.

La revelación se produjo cuando Mariano Rajoy dejó caer el miércoles un nuevo hachazo, en esta ocasión sobre la prestación que reciben los parados: ¡que se jodan!, grito Andrea desde su escaño, con una concisión y una claridad de ideas nunca hasta ahora oídas en la Cámara. ¿Qué político actual es capaz de exponer su ideario en diez letras y tres palabras con tanta transparencia, contundencia y enjundia? No cabe duda: a Andrea Fabra le espera un gran futuro en el PP.

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