"No son los hechos los que estremecen a los hombres, sino las palabras sobre los hechos" (Epicteto)

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13 de diciembre de 2012

A Rajoy se le paró el reloj

Fue en diciembre de 2011 y desde entonces no se ha movido ni un segundo. Sólo así cabe explicar que, 12 meses después, siga escudándose en la herencia recibida del gobierno socialista para justificar la cada día más deteriorada situación económica, social y política del país. Parece como si durante el último año las previsiones económicas no hubiesen empeorado y no haya continuado aumentando el paro y, lo que es peor, con perspectivas de seguir haciéndolo hasta no se sabe cuándo a pesar de la panacea de la reforma laboral.

También parece como si no hubiese sido el gobierno que Rajoy preside el que ha recortado en sanidad y educación, el que ha mentido a los jubilados con la revalorización de las pensiones o el que ha subido los impuestos, medidas todas ellas – hay que recordarlo una vez más – que prometió que nunca aplicaría. Tampoco debe de haber sido su Gobierno el que pidió el rescate millonario de la banca que pagaremos a escote todos los ciudadanos ni el que lleva un año mareando la perdiz del rescate integral del país. Nada de todo eso se le debe achacar a Rajoy y a su Gobierno sino a la herencia socialista – que existe, de eso no hay duda – o a que “no hay otra alternativa”.

Los primeros y decididos pasos para la privatización de servicios públicos esenciales como la sanidad, el copago farmacéutico que ya se extiende a los hospitales y al transporte sanitario, los paños calientes ante el drama de los desahucios, las injustas tasas judiciales, la privatización del Registro Civil, el endurecimiento del Código Penal con claros visos de inconstitucionalidad, la retrógrada reforma educativa y el agravamiento de las tensiones con Cataluña a propósito de la financiación autonómica o la inmersión lingüística son culpa tan sólo de la “herencia socialista” y no de quien las ha aprobado y puesto en práctica. El corolario de todas esas acciones y medidas fruto de la “herencia recibida”, según la falaz justificación de Rajoy, es un país empobrecido y atenazado por la incertidumbre y el miedo al que, para mayor escarnio, se le toma el pelo con los alucinógenos brotes verdes.

Lo cierto es que también al PSOE se le ha parado el reloj, incluso mucho antes que a Rajoy. Desde que en las últimas elecciones locales vio como su esfumaba buena parte de su poder y lo perdía casi por completo en las generales de 2011 y en las autonómicas de este año, su reloj también se ha quedado como petrificado e incapaz de ponerse en hora con las demandas y preocupaciones de la sociedad. Los socialistas llevan también más de año y medio esperando el milagro de que su reloj vuelva a andar solo. O no saben o no quieren o no pueden ponerlo en manos de los relojeros adecuados para que resuelvan la avería, simplemente esperan que obre el prodigio.

También tenemos los relojes - de lujo - de los Urdangarín, Díaz Ferrán, políticos corruptos y directivos bancarios trincones que, no sólo no se han parado, sino que van muy adelantados desde hace mucho tiempo sin que nadie, salvo los jueces, sea capaz de ponerlos en la hora correcta

El único reloj que parece ir en hora en este país es el de los ciudadanos, que viven agobiados el día a día de la crisis y a cada minuto que pasa sienten que se acaba el tiempo para evitar que el que se pare definitivamente sea el reloj del país.

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