"No son los hechos los que estremecen a los hombres, sino las palabras sobre los hechos" (Epicteto)

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27 de enero de 2014

Ruiz - Gallardón, ministro de Economía

Sin ánimo de adelantar acontecimientos, todo hace indicar que en una próxima y tal vez cercana remodelación del Gobierno, Mariano Rajoy colocará a Alberto Ruiz – Gallardón como nuevo ministro de Economía. Desde luego, sus posibilidades para desbancar al ininteligible y tecnocrático Luis de Guindos se han disparado a raíz del informe conocido hoy en el que el todavía titular de Justicia asegura sin despeinarse que su trentina contrarreforma de la ley del aborto tendrá “efectos positivos netos sobre la economía” porque hará que aumente la natalidad. 

Admito que me pellizqué varias veces, me tiré de los pelos y me restregué los ojos cuando leí la información intentando comprobar si era una pesadilla, una tomadura de pelo o el colmo del cinismo más descarnado. Lo cierto es que me resultaba imposible dar crédito a lo que leía y contrasté la noticia en varios medios de comunicación. Y sí, así era: dice Ruiz Gallardón que volver a los tiempos en los que abortar con seguridad estaba reservado solo a las mujeres que se lo podían pagar en Londres es positivo para la alicaída tasa de natalidad nacional y por ende para la economía.

El informe en cuestión es un dechado de carencias y falsedades, entre ellas, los datos relativos al número de abortos practicados en España. Contradiciendo las cifras del Ministerio de Sanidad, Ruiz Gallardón asegura que han aumentado. Del mismo modo indica que se han incrementado los abortos entre las menores de edad cuando el propio Ministerio de Sanidad asegura todo lo contrario. O dicho de otra manera, que una estadística inoportuna no te fastidie un buen argumento al modo en el que algunos medios de comunicación retuercen los datos y los hechos para no estropear un buen titular. 


No es seguro pero tampoco descartable que sea a este positivo efecto neto sobre la economía del que habla Ruiz – Gallardón a lo que se refiere mañana, tarde y noche Rajoy cuando insiste en que hay que seguir por la senda de las reformas estructurales para recuperar el crecimiento y la creación de empleo. Como el presidente es un hombre de pocas palabras y las pocas que pronuncia casi siempre aparecen envueltas entre las nieblas de su tierra natal – salvo si se trata de dejar claro su convencimiento de la inocencia de Cristina de Borbón – no conviene tampoco adelantar acontecimientos y concluir que el Gobierno está pensando en restaurar el trabajo infantil en las minas de carbón, pongamos por caso. 

Lo único que cabe concluir de momento es que Rajoy está ante un importante dilema: o le da a Ruiz – Gallardón la alta responsabilidad económica que merecen sus profundos conocimientos en la materia o le para los pies a la reforma del aborto que amenaza con ponerle el partido patas arriba y hasta a la ultraderecha europea en contra, por no mencionar al grueso de la sociedad española y buena parte de la europea a cuatro meses de unas elecciones. Claro que si elige la segunda opción corre el riesgo de que Ruiz – Gallardón se enfade y se afilie a Vox y entonces ya no tendrá a nadie para sacarnos de la crisis. Pero no adelantemos acontecimientos.

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