"No son los hechos los que estremecen a los hombres, sino las palabras sobre los hechos" (Epicteto)

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4 de mayo de 2017

Susana gana sin convencer

Si el proceso para elegir nuevo líder o lideresa del PSOE fuera un partido de fútbol, podríamos decir que Susana Díaz ha ganado por la mínima en la recogida de avales pero no ha convencido a la mitad de la parroquia socialista. Díaz ha jugado en casa, con las bendiciones del aparato del partido, las de los viejos rokeros y el indisimulado apoyo de potentes medios de comunicación que no han parado de jalearla y acompañarla con las palmas. Aún así, sólo ha conseguido sacarle una exigua diferencia de 5.000 avales a Pedro Sánchez, su más directo competidor en la carrera hacia Ferraz, y al que el aparato y la mayoría de los medios han dado descaradamente la espalda.

La primera conclusión que cabe extraer del número de avales cosechados por los tres candidatos a la secretaría general es que el PSOE es un partido dividido casi por la mitad entre sanchistas y susanistas en el que no queda espacio para una tercera vía, la que en esta pugna representa Patxi López. Los poco más de 12.000 avales que ha conseguido el candidato vasco en este primer asalto a la secretaría general le obligan casi a renunciar a su candidatura y a pedir el apoyo en las primarias del 21 de mayo para  Sánchez o para Díaz.

“El PSOE es un partido dividido casi por la mitad entre sanchistas y susanistas"

Las reiteradas apelaciones de López a la unidad de los socialistas apenas han tenido un eco retórico en los otros dos contendientes que, desde el primer minuto, han convertido esta carrera por la secretaría general en un ajuste personal de cuentas entre barones y afiliados. Lejos de calmarlas, la campaña para la recogida de avales no ha contribuido lo más mínimo  a serenar las aguas en un partido que sigue sin superar el traumático comité federal del 1 de octubre del año pasado en el que se aprobó la abstención ante la investidura de Rajoy y Pedro Sánchez renunció a la secretaría general. Sánchez prometió entonces que lucharía por recuperarla y hoy ha dado un golpe de autoridad sobre la mesa que desmiente a quienes casi lo había dado por muerto y enterrado políticamente.


Los avales conseguidos por los candidatos no prefiguran el resultado de las primarias y pudiera ocurrir que esa pequeña ventaja de la que hoy disfruta Susana Díaz frente a Pedro Sánchez se recorte aún más o incluso se evapore. Este cuasi empate técnico en el número de avales aboca a una campaña de primarias en la que ambos candidatos van a tener que luchar puerta a puerta para recabar el apoyo de los afiliados. Seguramente escucharemos a algunos socialistas diciendo cosas poco edificantes de otros socialistas y ello hará que esa brecha que divide al PSOE desde octubre del año pasado se ensanche un poco más todavía. 

Que no se convierta en abismo insalvable después de las primarias y del congreso federal de mediados de junio dependerá de que el ganador o ganadora muestre generosidad y voluntad de integración y entendimiento con el perdedor. Es mucho lo que el PSOE se juega en este envite como para que quien se haga con la secretaría general caiga en la tentación de cobrar facturas políticas atrasadas. Y no es menos importante también lo que se juega este país en términos de estabilidad política si el socialismo democrático opta por inmolarse y dejar el campo de la izquierda a merced de la veleta de los vientos.   

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