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El trinque de la troika

Andan por España de nuevo los hombres de negro. Hoy han llegado los del FMI y en unos días lo harán sus colegas del BCE y la UE. El Trío de la Troika – valga la redundancia - vuelve para levantar otra vez las alfombras de los bancos, ver si se van mejorando de la indigestión inmobiliaria y les dan el alta o si por el contrario necesitan una nueva inyección millonaria de euros en vena para que recuperen definitivamente la salud perdida.

De lo que descubran dependerá que le recomienden o no al Gobierno español que deje de hacerse el remolón y amplíe el rescate a la banca para lo cual ya han empezado a presionar suavemente. Educadamente, eso sí, que estos señores son muy considerados, han estudiado en universidades de mucho ringo rango y nunca pierden los estribos cuando hablan de dinero.

Vale, lo admito: sé que hay gente muy sensata que se pone nerviosa cuando se critica que con dinero público y a costa de la piel de los ciudadanos se haya rescatado a la banca con la peor cabeza de la historia de este país. Enseguida sacan a relucir la importancia de los bancos en una economía capitalista, que sin bancos no hay crédito, que sin crédito no hay inversión, que sin inversión no hay empleo y que sin empleo no hay paraíso ni estado del bienestar que merezca ese nombre. Conclusión: hay que rescatarlos cueste lo que nos cueste.

Lo malo que tiene el argumento es que ya está muy gastado: cuando se cumplen cinco años de la crisis no hay crédito, no hay inversión, no hay empleo, cada vez hay menos estado del bienestar y el paraíso es ya poco más que una utopía para charlatanes del optimismo bobalicón por bandera. Por qué no hay nada de eso es un misterio tan insondable como el de los famosos agujeros negros. Del generoso rescate que nunca se ha querido reconocer como tal se han gastado ya 40.000 millones de euros, el Gobierno ha puesto otros 60.000 de nuestros bolsillos y en la suma no entran otras generosas ayudas públicas a la banca. Ni con esas: el crédito sigue congelado, la inversión paralizada, etc., etc..


Eso sí, los mismos bancos tan necesitados de sanear todavía sus balances siguen haciendo un gran negocio con la deuda pública que compran al 4 o al 5% con dinero que les presta el BCE al 1%. Y no entremos ahora en consideraciones políticas de fondo como la pérdida de soberanía que supone para España que unos señores de negro vengan a revolver papeles y a imponernos cuánto dinero más tenemos que darle a los bancos para sacarlos del penoso estado de postración en el que se encuentran.

Sea en malahora que vuelven a España los hombres de negro de la troika, precedidos por una nueva recomendación al Gobierno para que devalúe aún más los salarios, ya por los suelos, y mejore así la famosa competitividad. A este paso, España será en poco tiempo más competitiva que Bangladesh o China, países a los que nos vamos pareciendo más cada día.

Dudo de que sus agendas electrónicas de última generación tengan un hueco libre fuera de las reuniones con los banqueros y el Gobierno, pero les sugiero a estos modernos jinetes del Apocalipsis bancario darse una vuelta por una cola del paro o por un colegio público o por un hospital o por un parque de pensionistas o por el hogar de una familia al borde del desahucio y le pregunten a la gente cómo ve lo de seguir dándole dinero a los bancos. No serviría de nada pero lo que nos reiríamos no está en los libros.

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