Ir al contenido principal

El mal perder del PP

No se me dan bien los juicios de intenciones y, en consecuencia, soy incapaz de imaginar cuánta sinceridad había en el apretón de manos de Mariano Rajoy a Pedro Sánchez después del triunfo de la moción de censura. A la vista de los primeros movimientos del PP en la oposición sospecho que el gesto tenía más de forzado y convencional que de verdaderamente sincero. Es cierto que un apretón de manos y el deseo de suerte al rival que te ha tumbado democráticamente no está reñido con asumir el papel que el juego político y constitucional te ha asignado en la oposición. Pero eso es una cosa bien distinta de no esperar siquiera a conocer la composición del Gobierno para ponerle la primera zancadilla. Si quiere recuperar algo de la credibilidad perdida por sus errores y su pasividad ante la corrupción, el principal partido de la oposición no puede dedicarse a la desestabilización política y al mismo tiempo acusar al Gobierno de inestable. 

Anunciar tan solo veinticuatro horas después de la toma de posesión del presidente que enmendará los presupuestos en el Senado, suena a revanchismo político indigno de un partido respetuoso con el juego político consustancial al sistema democrático. Si el PP cumple su anuncio de revisar las cuentas en el Senado para poner en apuros a Sánchez en el Congreso, tendrá que explicarle a los españoles cómo es posible que los presupuestos que eran la octava maravilla del mundo hace solo una semana son ahora dignas de corrección. Si no lo hace sólo cabría concluir que los 540 millones de euros del País Vasco o los más de 2.000 de Canarias, han sido solo el oneroso precio pagado por el PP a los nacionalistas vascos y canarios para que Rajoy pudiera agotar la legislatura. 

Foto: El Periódico
Mucho me temo que esto no ha hecho sino empezar y que Sánchez tendrá que sumar a su evidente debilidad parlamentaria y a la heterogeneidad de sus apoyos, las arremetidas feroces de un PP herido de muerte tras perder el poder. Se puede ir despidiendo el presidente de los cien días de gracia y cortesía que se suelen otorgar a quien asume un cargo de su responsabilidad: ni uno le ha dado el PP.  A esa oposición puede añadir también la de Ciudadanos, si no tan resentido como el PP si descolocado después de que la errada estrategia electoralista de Albert Rivera se viera sobrepasada por la audacia de Pedro Sánchez. El nuevo presidente está subido a un potro de tortura que Rajoy y Rivera se encargarán de espolear en detrimento de una mínima estabilidad política. Está por ver aún si Pablo Iglesias, el principal socio de Sánchez,  se suma a la estrategia del centro - derecha exigiendo medidas incompatibles con la situación política o apoya con lealtad al presidente. 

Ciertamente, viendo cómo se las gasta el PP en sus primeras horas de principal partido de la oposición, me viene a la mente la frase de Andreotti en la que aseguraba que el poder desgasta sobre todo cuando no se tiene. El PP se ha desgastado menos por el poder que por la corrupción que anida en su seno y ahora pretende detener el desgaste de estar en la oposición yendo incluso en contra de sus propias decisiones. Puede que en política no existan los buenos perdedores pero hay formas honorables de aceptar la derrota cuando es democrática como en este caso. La que parece haber escogido el PP - la de la revancha, el despecho, el filibusterimo parlamentario y la desestabilización - es la peor posible.   

Comentarios

Entradas más visitadas

Los gestos de Sánchez

Hoy quiero empezar tirando de refranero antiguo y diciendo aquello de bien está lo que bien acaba. Me explico: tal y como había vaticinado casi todo el mundo, los primeros pasos de Pedro Sánchez en La Moncloa se están caracterizando sobre todo por los gestos. Ya sé que a la oposición o le parece filfa o le parece devolución de favores a quienes hicieron a Sánchez presidente en la moción de censura. Nada nuevo bajo el sol ni nada que objetar a la oposición que de manera legítima quieran hacer Ciudadanos y el PP. A ellos menos que a nadie se le escapa la escasa capacidad de maniobra de un presidente con escuetos apoyos parlamentarios y un presupuesto cerrado. Con esos mimbres, poco más que enviar mensajes al electorado a través de gestos que no cuesten mucho dinero puede hacer el presidente. La oposición lo sabe y lo explota con todo el derecho político del mundo y ningún reparo cabe ponerle. Sánchez hace lo que le marca el guión de la situación política: enviar a la sociedad el mensaje…

El PP aprende democracia interna

Y lo hace, diría yo, a marchas forzadas y obligado por las circunstancias. Tengo la sensación de que casi nada está saliendo como lo había planeado Rajoy, lo que una vez más demuestra la poca utilidad de hacer planes muy detallados en política y encima confiar en que se cumplan. Es mucho más útil y práctico irse adaptando a las circunstancias según vayan surgiendo, que es en definitiva lo que ahora intenta hacer el PP con más pena que gloria. Seguramente será la falta de costumbre, pero ya se sabe que para todo hay una primera vez. Tengo la impresión de que Rajoy soñaba con una sucesión ordenada, aburrida y cuando él considerara que era el momento procesal oportuno para abdicar la corona de máximo mandatario del PP. No podía sospechar que una moción de censura acabaría con su gobierno y, aunque pudo haber seguido presidiendo el PP, su crédito político entre sus propios votantes estaba ya bajo mínimos como para volver a intentarlo.

Así que tuvo que dar un paso a un lado y - eso hay que…

Los inmigrantes para quienes los quieran

La UE acaba de parir otro ratón, aunque en realidad ya ha parido tantos sobre tantos asuntos que uno más apenas se nota. Después de días hablando de la trascendental cumbre sobre inmigración de este fin de semana, los jefes de estado y de gobierno se han pasado casi 14 horas negociando un acuerdo que, en síntesis, se traduce en que se ocuparán de los inmigrantes que lleguen a las costas europeas aquellos países a los que les apetezca hacerlo. Se entierra el sistema de cuotas obligatorias de inmigrantes por países que nadie cumplió y, en lugar de hacerlo cumplir, se da paso a la pura y dura voluntariedad para responder a un problema de una enorme envergadura humanitaria. Es lo que hay y no busquen más. Esa voluntariedad significa, por ejemplo, que aquellos países a los que la inmigración no les importa, no les afecta o las muertes en el Mediterráneo les pillan demasiado lejos de casa, pueden seguir ocupados tranquilamente en sus asuntos como si no estuviera pasando nada de nada. Llama…