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La rotonda de Alhendín

He visto plenos del Congreso de los Diputados con menos políticos en sus escaños que los que reunió la multitudinaria inauguración de una rotonda en el pueblo granadino de Alhendín. Catorce políticos, ni uno más ni uno menos, se dieron cita en una soleada mañana reciente para inmortalizar el histórico momento. Lo ignoro, pero no descarto que el día  de ayer haya pasado a formar parte del calendario festivo del pueblo. Es lo menos que se merece.

Observen bien la foto: son tantos los políticos inauguradores y tan chica la rotonda que uno de ellos tuvo que posar incluso debajo de una señal de tráfico medio tapado por otros dos colegas. Más no importa, ahí está él ladeando un poco la cabeza y sonriendo a la cámara como el resto de estos próceres, a los que ya están tardando en bautizar unas cuantas calles con sus nombres, si es que el pueblo tiene calles para tanta gente, que lo dudo. El primero por la derecha de la foto tuvo además la mala suerte de que le tocara colocarse junto a la señal de la glorieta, produciendo el extraño efecto de que son sus pensamientos los que dan vueltas en una especie de bucle eterno: “¿pero qué rayos hago yo aquí junto a una señal de tráfico en una rotonda de dos por dos y junto a un bloque de hormigón?”

No los identifico, pero cuentan las crónicas que en el histórico acontecimiento se dieron cita el alcalde de Alhendín, cinco concejales, la vicepresidenta y el vicepresidente de la Diputación de Granada, tres diputados provinciales y hasta el portavoz de la Diputación. Muchos de ellos de traje y corbata y otros de sport, pero todos ellos, según las informaciones periodísticas, militantes del PP, el mismo partido que se propone implantar a toda costa la austeridad fiscal en los derrochadores ayuntamientos españoles a través de su reforma local.

Alguna cosa más llama la atención de esta foto. Fíjense en que varios de ellos no tuvieron más remedio que posar sobre el césped de la rotonda, echando a perder así el trabajo de los empleados municipales desde el primer día. Sin embargo no es ese detalle el más llamativo, sino el hecho de que en una rotonda que – según dicen sus responsables promotores – va a resolver “algunas retenciones” que se producen en la zona, no se ve un solo coche, tal vez porque los conductores estaban sobreaviso y decidieron tomar una ruta alternativa. Sin embargo, habría quedado mucho más aparente y habría causado menos asombro si en la foto apareciera un buen atasco con conductores jurando en arameo. Mejor aún: un topetazo con un par de coches despanzurrados habría contribuido mucho a atenuar el surrealismo político que desprende la imagen.

Y otro detalle muy importante también falta: la rotonda no tiene estatua ni fuente ni escultura ni flores ni nada que la “decore” como se merece una obra pública de esta importancia; sólo políticos de un extremo a otro de la glorieta. Olvido imperdonable que habrá que corregir cuanto antes y fijar ya fecha para una segunda inauguración tan vistosa y multitudinaria como la de la foto. ¡Ah, y con banda de música, por favor!

Comentarios

  1. Pero no ves el carro de manolo escobar detras de los 14

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