Ir al contenido principal

La corrupción es cosa de todos

Nos rasgamos las vestiduras y con razón ante casos tan escandalosos como el que estos días rodea las cuentas en Suiza del extesorero del PP Luis Bárcenas y sus pagos en negro a dirigentes y cargos públicos de ese partido. Nos las hemos rasgado también y con la misma razón ante otros casos malolientes como el de Iñaki Urdangarín, Gürtel, ERES fraudulentos, Pallerols, Palma Arena, Salmón, Faicán, Campeón o Palau. Solo enumerarlos todos nos ocuparía un par de entradas en este blog.

No obstante y aunque el que en estos momentos concentra la atención mediática es el caso Bárcenas, el mismo no deja de ser un episodio más – si bien gravísimo – en la interminable lista de casos de corrupción política de este país. Que el que ahora tiene al PP enfangado hasta las orejas sea el último o al menos uno de los últimos capítulos de esta gangrena democrática que sufre España, depende de la respuesta de los propios partidos políticos pero sobre todo de la respuesta social

Un caso de la gravedad del que protagoniza Luis Bárcenas es inadmisible que se despache con frases como “no me consta”, “no me temblará la mano” o “el que la hace que la pague”. El presidente del Gobierno y del partido que gobierna no puede seguir callado un minuto más sobre lo que ha ocurrido y está ocurriendo en su propio partido. Rajoy tiene que explicar si está entre los que cobraron sobresueldos en negro y si ha sido chantajeado por el hombre en el que depositó toda su confianza para llevar las finanzas del partido. Él o su ministro de Hacienda deben explicar también con claridad y convicción que la lamentable amnistía fiscal del año pasado no fue el traje a medida que necesitaba Bárcenas para aflorar parte del dinero que había ocultado en Suiza. 



Con todo ser imprescindibles y urgentes esas aclaraciones, no son suficientes. Como presidente del Gobierno tiene la obligación democrática de explicar a todos los españoles qué piensa hacer para combatir la corrupción, qué leyes piensa aprobar o reformar, qué mecanismos piensa poner en marcha para que los corruptos, sean del partido que sean, paguen por sus desmanes en términos políticos y en términos penales. Sin medias tintas, sin ambigüedades ni frases retóricas, sin “y tú más”. Es la hora de que el Gobierno y todos los partidos políticos comprendan que su tibieza cuando no su condescendencia para con la corrupción está minando gravemente los cimientos del sistema democrático asentados sobre la confianza entre representantes y representados, cada día que pasa más deteriorada como ponen de manifiesto las encuestas y sondeos. 

En todos los partidos políticos, la inmensa mayoría de sus cargos públicos y orgánicos son personas honradas que cumplen sus tareas a carta cabal. Si no quieren verse envueltos en la mancha de la sospecha que se extiende ya sobre todas ellas, deben ser las primeras en establecer un cordón sanitario infranqueable para los que acuden a la política con la vista puesta en su enriquecimiento económico. Sólo para empezar hay que eliminar de las listas electorales a los imputados en casos de corrupción aunque luego resulten inocentes: es preferible un inocente alejado de la política que un corrupto aprovechándose de ella y de todos los ciudadanos. 

Estos, por su parte, tienen mucho más poder en sus manos que el que creen tener. En esas manos – en las manos de todos nosotros – está exigir a los partidos políticos auténtica tolerancia cero con la corrupción. Pero una tolerancia cero que debe empezar por nosotros mismos: ni un voto más para los corruptos, ni una vez más aquello de es un chorizo, pero es nuestro chorizo porque me dio un puesto de trabajo, me arregló una prestación a la que no tenía derecho, colocó a toda mi familia, etc. Podemos y debemos exigirles a los partidos políticos que combatan la corrupción en todas sus manifestaciones y ellos están obligados a escuchar y a actuar. 

Una sociedad civil atenta a la acción de sus representantes y vigilante en todo momento de que son merecedores de nuestra confianza es el mejor antídoto contra la corrupción. Generalizar y quejarse en bares y tertulias puede servir para desahogarse pero nada cambiará mientras los ciudadanos no seamos plenamente conscientes de nuestro poder para hacer que las cosas cambien o para que sigan empeorando.       

Comentarios

Entradas más visitadas

Los gestos de Sánchez

Hoy quiero empezar tirando de refranero antiguo y diciendo aquello de bien está lo que bien acaba. Me explico: tal y como había vaticinado casi todo el mundo, los primeros pasos de Pedro Sánchez en La Moncloa se están caracterizando sobre todo por los gestos. Ya sé que a la oposición o le parece filfa o le parece devolución de favores a quienes hicieron a Sánchez presidente en la moción de censura. Nada nuevo bajo el sol ni nada que objetar a la oposición que de manera legítima quieran hacer Ciudadanos y el PP. A ellos menos que a nadie se le escapa la escasa capacidad de maniobra de un presidente con escuetos apoyos parlamentarios y un presupuesto cerrado. Con esos mimbres, poco más que enviar mensajes al electorado a través de gestos que no cuesten mucho dinero puede hacer el presidente. La oposición lo sabe y lo explota con todo el derecho político del mundo y ningún reparo cabe ponerle. Sánchez hace lo que le marca el guión de la situación política: enviar a la sociedad el mensaje…

¿Hacia una democracia sin partidos políticos?

"La era de la democracia de partidos ha pasado". Así de contundente y taxativo comienza Peter Mair su libro "Gobernando el vacío. La banalización de la democracia occidental", (Alianza, 2015). A pesar de que se publicó hace ya tres años, estamos ante una obra que lejos de perder vigencia la ha ganado. En opinión de P. Mair, aunque los partidos permanecen, se han desconectado hasta tal punto de la sociedad y están tan empeñados en una clase de competición que es tan carente de sentido, que no parecen capaces de ser soportes de la democracia. Incide el autor en la creciente devaluación del demos ante una idea de la democracia en la que el componente popular se vuelve irrelevante y hasta superfluo. De esa idea es buen ejemplo la corriente de pensamiento partidaria de poner las decisiones importantes en manos de expertos que no rinden cuentas para evitar que las tomen políticos urgidos por los ciclos electorales.

La lógica reacción de los ciudadanos es la desafección, …

Los inmigrantes para quienes los quieran

La UE acaba de parir otro ratón, aunque en realidad ya ha parido tantos sobre tantos asuntos que uno más apenas se nota. Después de días hablando de la trascendental cumbre sobre inmigración de este fin de semana, los jefes de estado y de gobierno se han pasado casi 14 horas negociando un acuerdo que, en síntesis, se traduce en que se ocuparán de los inmigrantes que lleguen a las costas europeas aquellos países a los que les apetezca hacerlo. Se entierra el sistema de cuotas obligatorias de inmigrantes por países que nadie cumplió y, en lugar de hacerlo cumplir, se da paso a la pura y dura voluntariedad para responder a un problema de una enorme envergadura humanitaria. Es lo que hay y no busquen más. Esa voluntariedad significa, por ejemplo, que aquellos países a los que la inmigración no les importa, no les afecta o las muertes en el Mediterráneo les pillan demasiado lejos de casa, pueden seguir ocupados tranquilamente en sus asuntos como si no estuviera pasando nada de nada. Llama…